Mediterranean Surf

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Descubriendo Indonesia «por Hugo Sanchez»

Hugo Sánchez

Indonesia es un país para no acabarlo nunca. Tiene infinitas versiones y todas ellas muy interesantes siempre rodeado de locales muy amigables y entornos totalmente paradisiacos. Podemos encontrar desde una de las islas con más oferta turística y de ocio en el mundo entero como Bali, islas sin casi habitantes pasando por otras con tribus aborígenes de una calidad cultural incalculable.

En relación a las olas, las costas de indo acogen infinidad de picos de calidad mundial. Muchos de ellos están dentro de las guías como los más conocidos del planeta y al mismo tiempo existen infinidad de ellos donde muy poca gente o nadie surfeó todavía. Eso es lo que hace tan rico a este precioso y querido país.

Indonesia es un lugar, en mi opinión, muy recomendable para todo tipo de público. Dentro de los destinos surferos de Asia me atrevo a decir que es el más concurrido por varias razones. Indonesia cuenta con combinaciones desde los principales aeropuertos a Dempasar (Bali) con un coste muy asumible. Desde Europa puedes volar en temporada alta desde 600€ las mejores compañías que lo operan a día de hoy podrían ser Turkish airlines, Quatar así como también otras compañías con escalas más cercanas como Lufhansa en Frankfurt. La media de duración de este tipo de vuelos ronda las veintipico horas con al menos dos escalas. En nuestro caso, este último año, volando con turkish paramos en Estambul (Turquía) y Kuala Lumpur (Malasia). Una vez operado este primer y más largo vuelo existen aereolíneas lowcost como Lion Air con la que por menos de 100€ puedes volar entre las diferentes islas de Indonesia o hacer trayectos más cortos. En particular Lion air mola por que no cobran las tablas, siempre y cuando digas que solo llevas una… 😉

Otra de las razones por las que Indonesia es tan recomendable es la seguridad, por ahora, es un país muy seguro donde el susto más grande que te puedes llevar es que un policía te pida algo de dinero alegando cualquier tipo de infracción de tráfico, por banal que sea. Respecto a la seguridad sanitaria, Indonesia tiene dengue, tifus y malaria (en algunas islas). La fiebre tifoidea se compra en farmacias y solo deberás preocuparte de aplicártela, en relación a las epatitis lo mejor será ir a sanidad exterior y revisar, con tiempo, tus necesidades. Si quieres uír de las enfermedades de transmisión por mosquito mi recomendación es que te rocíes de un buen anti mosquitos, el más fuerte y sobre todo de cara a media tarde-noche, también puedes hacer uso de prendas de manga larga fuera de las horas de sol. Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación trata de consumir agua embotellada, no pedir hielos para las bebidas y cuidar el sueño, la hidratación y la exposición masiva al sol. En relación a las olas haz uso de escarpines para proteger tus pies sobre todo en las olas con poco fondo o en las mareas más bajas, en el caso de cortarte con algún tipo de roca o coral procura desinfectarlo lo más rápido posible con lima o algún tipo de solución médica. Por supuesto contrata un seguro de viaje para cuidarte en salud en el caso de que pueda acontecer algún mal mayor. En islas como Bali los centros médicos comienzan a ser de calidad, en otros destinos más lejanos será importante que lleves encima medicamentos y soluciones antes posibles cortes u otras afecciones ya que probablemente no tengas acceso al centro médico de forma fácil.
Y por último y muy importante para los viajes dos cosas particularmente interesantes de indonesia, la gente, amigable 100% y la comida muy rica si te gusta la comida oriental, no tiene porque ser picante.

Entrando algo más de lleno en nuestra última experiencia viajera, esta era para mi la segunda vez que viajaba a Indo, fue mi primer viaje a algún destino más lejano hará ahora diez años, solo estuve en Bali y lo disfruté muchísimo. En esta ocasión pero a pasar por Bali unos cinco días preferí conocer otros lugares dentro del país huyendo de la masa y en busca de algo más de aventuras y olas solitarias. El destino fue Mentawaii una agrupación de islas más al noroeste del país. Allí se mantenía con más fuerza la esencia del país y la cultura y además todavía nos sentíamos auténticos forasteros cosa la cual ya no consigues sentir en la mayor parte de la costa de Bali. Para llegar al destino cogimos tres aviones un trasfer hasta el puerto en coche después de dormir unas horas en Padang para coger uno de los dos barcos a la semana que te llevaban pasadas seis horas destino Siberut, la ultima isla con algo de provisiones después de atravesar los manglares con un bote de construcción local camino a nuestro destino final después de dos horas más.

Una vez allí el plan era fácil y muy sencillo, dormir, comer, surf, comer, dormir, surf, comer dormir y otro día más.
Sin móvil, ni internet, ni coche, ni moto, ni tiendas ni casi gente imaginaros cuales eran las preocupaciones durante esos días. Que la batería del móvil te dure una semana por que solo lo usas para escuchar un par de canciones antes de dormir o que el primer día dejaras las chanclas en la terraza y las recojas el último día en el mismo sitio sin pensar que llevas una semana descalzo son cosas que te hacen pensar sobre todo a la vuelta a casa. En cuanto a las personas con las que compartimos nuestros días allí solo palabras buenas, desde las personas que llevaban la casa, un gallego y un granadino, surfistas y profes de esquí que llegaron allí un buen día y se quedaron a trabajar las temporadas de verano desde hacía 5 años atrás. Hablaban indonesio y tenían muy buena relación con los Mentawais que en aquel lugar vivían. El resto de personas que allí trabajaban pasando por el dueño de la casa, el capitán y las chicas que cuidaban la casa todos cinco estrellas, siempre sonriendo, compartiendo, enseñando y aprendiendo el máximo, felices de la vida. También compartimos mucho de nuestro tiempo con viajeros que por allí pasaban, desde catalanes, chilenos y más gente que se hospedaba en casas cercanas a la nuestra. Todo ellos tenían el mismo objetivo, vivir la desconexión de estar lejos de casa con lo mínimo, buscando olas y experiencias que llevar de vuelta a casa.

Nacho, mi compañero de viaje y yo surfeamos más en una semana que en el último año, una media de 6-7 horas al día y dependiendo de los días con una media de cinco-diez personas en el pico. Cuando disfrutas de olas así te das cuenta de hasta donde puede llegar tu surf, lejos de desmotivarte por compartir con personas con más experiencia que nosotros nos vinimos arriba y disfrutamos del surfing como hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. A diferencia de lo que pensaba después de hablar con las personas que habían visitado esas costas así como leer reports y ver miles de videos sobre aquellos picos hay muchísimas olas de nivel medio, de maniobras y para todos los públicos, izquierdas y derechas. Nosotros nos decantamos por las izquierdas (somos los dos goofies) y tratábamos de surfear un baño de olas más potentes por la mañana y otro de olas más maniobrables por la tarde para que de ese modo todos los que usábamos en barco disfrutáramos de la experiencia. En relación a las tablas hay olas donde podréis surfear con vuestras tablas habituales pero es muy recomendable llevar en el quiver alguna tabla más grande para entrar cómodo en los baños de más tamaño o power. Llevamos 5 tablas para los dos y fue perfecto 5´10 , 6´0, 6´3 y dos 6´6. No partimos ninguno solo perdimos algunas quillas y dimos algunos toques, nada fuera de lo normal.

En definitiva fue un viaje impresionante, muy recomendable y que no os podéis perder, aquí os dejo algunas imágenes para que, por un momento os trasladéis a lo que fue esa experiencia en el cuerpo de Nacho y mío.

 

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